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Pushkin - San Petersburgo

Día 3. 29 de Agosto.

     Este día nos cayó una buena tromba de agua, de ropa íbamos bien equipados, pero no de calzado, las deportivas no te resguardan de la lluvia. Tuvimos que comprar dos paraguas. 
    Después de desayunar en el hotel, cogimos el metro y nos dirigimos a Moskovskaya. Nos costó bastante encontrar los autobuses que te llevaban a Pushkin, pero finalmente dimos con ellos. Os pongo una imagen capturada de google maps, donde os indico con una estrella la altura detrás de la plaza donde se encuentran los autobuses, detrás de una gigante estatua de Lenin en la plaza Moskovskaya. Con un círculo os señalo para que os orientéis, una de las salidas del metro, ya que hay unas cuantas, que os sirva como punto de referencia. Una vez allí, preguntamos simplemente por Punhkin`s Palace y nos indicaron un minibus. El precio era 140 rublos por los dos, casi una hora de viaje, pero por culpa del tráfico ya que era lunes por la mañana. 


    En Pushkin, nos dejaron en una calle desde la que se veía el palacio, solo teníamos que andar unos 100 metros por un paseo lleno de puestos de souvenirs.

En esta foto podemos ver parte de la fachada del palacio, justo al lado, se compran los tickets que dan acceso a los jardines. El precio es de 120 rublos por persona, y luego una vez dentro, compramos los que daban acceso al palacio, 1000 rublos. No había tanta gente como el día anterior en Peterhof, cosa que agradecí. 

Su nombre en ruso, significa Villa Real. Su mayor esplendor comenzó por el año 1742 cuando la reina Isabel mando construir los edificios más lujosos, convirtiéndose en lugar de recepción de las embajadas. Los jardines son muy bellos, y a lo largo de ello encontramos otras edificaciones, puentes, ruinas y pequeños templos de estilo romántico. Este palacio está totalmente reconstruido, ya que después de la invasión alemana, quedó practicamente en ruinas, a día de hoy, muchas estancias continúan restaurándose. 






    La visita al palacio comienza cada media hora. Hay que dejar las mochilas en una consigna. Del interior no tomamos fotos, ya que entendimos por equivocación que no se podía, simplemente hay que quitar el flash. Del interior, las salas más bonitas son las del ámbar (los fragmentos que hay son posteriores a la reconstrucción, ya que fue robada), el comedor de Gala, y las de estilo chino y japones. Merece la pena visitarlo. 








    Nos encontramos unos novios en su sesión de fotos, pero el día se la arruinó. Nosotros nos empeñamos en visitar los jardines, no nos molestaba demasiado la lluvia, pero de pronto comenzó una tormenta eléctrica, y decidimos irnos de allí. Hice las fotos que pude con mi móvil.


   Todo era inmenso y muy bonito, lástima que se estropeó el día. Había un gran lado en los jardines. 






    Nos íbamos haber quedado a comer en el pueblo, pero con el tiempo que hacia, preferimos regresar a San Petersburgo. Antes de volver compramos nuestra primera Matrioska en los puestos de la calle, eran más baratas que en la ciudad, pero no más que en Moscú, luego no os recomiendo comprarlas allí. Ya os diré exactamente donde. El autobús de vuelta tardo  media hora, nos dejo en otra parada de metro, también de la línea 2, en kupchino. Desde allí nos fuimos al centro y entramos en un pizza hut. La comida estuvo rica, pedimos una pizza familiar, una ensalada y dos cervezas. 


    El día continuaba intratable, así que decidimos volver a hotel a cambiarnos de zapatos y echar la tarde en un centro comercial que teníamos justo al lado del hotel. Era inmenso, con las típicas tiendas internacionales que podemos encontrar en España, y otras menos o no conocidas. La parte de arriba estaba llena de restaurantes, y todos ellos tenían una única zona común para comer. Estaba lleno. Nos llamo la atención que además de los típicos parques de bolas para niños, había también un mariposario.



    Pasamos a la tienda de comida del centro, para ir echando un vistazo a las adquisiciones de vodka que queríamos comprar. ¿ Os suena alguna? El precio en comparación con España, puede ser la mitad o incluso menor, podías comprar botellas por unos 3 euros.


    El próximo día, continuaré con nuestra visita al Hermitage y nuestro recorrido por el resto de la ciudad.