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#Lago Constanza y #Múnich

27-08-17
#Lago Constanza y Múnich

   Un día más madrugamos y pusimos rumbo hacia Alemania desde Suiza con parada en Austria. Parece utópico, pero sí, descasamos en un enclave idílico rodeado por los Alpes, el lugar elegido, fue el Lago Constanza, en el pueblo Austriaco de Bregenz. Nos pillaba a medio camino entre Berna y Múnich, y como no, tocaba resfrescarnos con una rica cerveza a la orilla del lago.


   Tenía que haber echado la cuenta de cuantas cervezas nos tomamos en todo el viaje, cada día probábamos una diferente, todo un lujo. Este día hizo bastante calor, había mucho ambiente en la orilla y muchos hidropedales funcionando, es bonito ver como cada lugar tiene una forma diferente de disfrutar del tiempo libre, aquí no hay playa ni grandes piscinas, pero tienen lagos maravillosos con aguas cristalinas situadas entre frondosas montañas que a veces inclusive en verano, conservan la nieve.


   Es un lugar para descansar y relajarse, que además invita a montar en bicicleta, ya que existe una ruta que bordea todo el perímetro. También el lago cuenta con tres islas muy diferentes entre ellas, Mainau, Reichenau y Lindau, la segunda fue declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, donde se pueden visitar las ruinas de una antigua ciudad monasterio. El lugar tiene muchos rincones fabulosos con hermosa vegetación y riquezas culturales de las que poder disfrutar.



   Esta divertida estampa de grupo, nos la hicimos en el escenario sobre un lago más grande de Europa. En el se representan conciertos y obras teatrales y cada año la temática del escenario es diferente, pudimos ver allí en fotografías, los temas de años anteriores, eran muy originales.


   Y después llego lo mejor. Continuamos hacia Múnich conduciendo por sus famosas carreteras sin límites de velocidad, en mi caso probé correr un poco más de lo normal, pero tampoco me apasione demasiado, y desde luego que todo el mundo me adelantaba. Como se notaba, que nos encontrábamos en uno de los principales países frabicantes de motor, mucho BMW, Volkswagen y Mercedes, mucha más variedad de los que estamos acostumbrados a ver en España, una delicia para los amantes de las 4 ruedas. Os recomiendo el hotel donde nos alojamos, Ibis Muenchen City, está es una zona bastante tranquila, y a 2' del tranvía que te deja en el mismo centro en otros 15', además cuenta con parking e inclusive puedes dejar el coche en la calle, también está rodeado de supermercados. 
   El metro/tranvía no es muy caro, un billete de un día para un grupo de hasta 5 personas cuesta 12,60 €, sí te vas a desplazar por la zona centro. Cogimos el tranvía sin haber comprado billete (la máquina de monedas no funcionaba y tuvimos que apearnos expresamente en una parada donde había máquinas aptas para tarjetas) y aparecimos en la Karlsplatz, imagen que veis a continuación, donde todavía se conserva la puerta de una antigua muralla medieval. Esta puerta, da paso a una calle totalmente comercial, con alguna famosa cervecería originaria de la ciudad, hasta llegar a la Marienplatz.


   Esta es la Iglesia de San Miguel, la iglesia renacentista más grande de los Alpes, con una bonita fachada blanca y con cantidad de iconografía de esculturas que representa el triunfo del catolicismo sobre el protestantismo. 



   Y la espectacular Marienplatz (de la virgen María), que me recuerda mucho a la de Bruselas. En el centro de la plaza, hay una columna y sobre ella, una escultura de la virgen, a la que se le encomendó que protegiera a la población de un brote de cólera. Es el epicentro de la ciudad, y en ella se siguen celebrando multitud de actividades y festejos. El edificio central corresponde al nuevo ayuntamiento, aunque por su color nos diga lo contrario, de estilo gótico por fuera y medieval en su interior, además  es posible subir a la torre del reloj, que tiene un carillón donde todos los días a diversas horas, se puede disfrutar de una melodía que conmemora el final de la peste en el año 1517.



   Y como no podía faltar, ya que se aproximaba la hora de la cena, tocaba ir a la más famosa cervecería de Múnich, Hofbräuhaus, conocida por ser testigo de grandes acontecimientos, como que fue el lugar de la proclamación de la República Soviética de Múnich, y por ser frecuentada por el mayor Nazi de la historia, Adolf Hitler. La cervecería quedó totalmente destruida después de los bombardeos del año 1945, pero unos años después, se reconstruyó y permanece con el mismo aspecto hasta el día de hoy.


   Comer allí es barato, tomar una ensalada con unas patatas y un plato de salchichas o codillo es lo más típico, y como no, tu litro de cerveza o de medio litro.



   El interior es enorme, tiene varias estancias y un ambiente muy agradable con música en directo. Sí te sientas en el interior, puedes ser obligado a dejar la mesa en caso de que venga algún socio el cual tiene derecho a un sitio asignado.



   Al día siguiente continuamos en la ciudad, y por supuesto, os tengo que recomendar una visita guiada de la empresa freetour. Tuvimos como guía a un joven madrileño llamado Pablo, al que se le notaba que le apasionaba su trabajo, fueron más de 3 intensas horas de historia, pero que las hizo muy amenas. El lugar de encuentro es debajo de la imagen de María en Marienplazt.


   Este es el viejo ayuntamiento, que aunque tiene una fachada mucho más rejuvenecida, se debe a que fue totalmente reconstruido después de la guerra. Las siguientes fotografías corresponden a los alrededores de la Marienplazt.







   Estos arcos majestuosos se encuentran en la atractiva plaza de Odeon, rodeada de edificios grandiosos como entrada triunfal de la ciudad. En la misma plaza se encuentra el Hofgarten, un jardín de estilo italiano en el centro de la ciudad, el cual conduce también al jardín Inglés. También puedes ver la Iglesia de los Teatinos, de estilo Rococó. 
En la visita guiada, nos contaron una leyenda sobre el significado de la postura de los leones y además de la relevancia histórica del lugar, donde el 9 de Noviembre de 1923, tuvo lugar un enfrentamiento entre la policía y miembros del partido Nazi, día en el que Hitlet intentó dar un golpe de Estado que resultó fallido.




   Este gran edificio acristalado, se encuentra dentro de Hofgarten y corresponde a la cancillería de Baviera.


   Este es el jardín Inglés, llama la atención el uso que los muniqueses hacen de sus parques y ríos, dejándose llevar en flotadores o nadando por las corrientes a lo largo del recorrido, e incluso saltando con lianas. 




   Esta es la zona de la Universidad.






      Esta placa recuerda el lugar donde vivió Isabel de Baviera, más conocida como Sisi Emperatriz, y que nació en la ciudad de Munich.


   Este monumento es del Rey Luis I de Baviera, quien estuvo casado con la princesa Teresa de Sajonia Hildburghausen, quienes celebraron su boda en un gran espacio al aire libre llamando Theresienwiese en Múnich. Ese lugar es a día de hoy mundialmente conocido, por celebrarse allí el Oktoberfest, que cada año  conmemora dicho enlace. Tras el éxito de la primera celebración, se continua hasta el día de hoy, y solo, se sirven cervezas Alemanas que cumple con la ley de la pureza.
Año tras año, se sigue supera el número de litros de cerveza consumidos en él.



      Sí quieres disfrutar de la moda al aire libre, os recomiendo la calle Maffeistrabe, donde también podéis encontrar dos de las mejores firmas de ropa española, Zara y Mango, además de marcas de lujo, me encantó este escaparate de Karl Lagerfeld.




   Este foto corresponde al palacio del Maximiliano II, de estilo neogótico. Actualmente se utiliza como residencia universitaria, donde se alojan los mejores estudiantes del estado de Baviera con una beca de la fundación Maximilianeum, que cubre todo tipo de gastos, independientemente de la situación económica de los elegidos. Con esa idea se creó desde sus orígenes,  y así continua siendo hasta el día de hoy. En su interior, los estudiantes cuentan con todo tipo de comodidades, además de tener personal de servicio que les hace todo tipo de tareas domésticas, pero justamente, solo los más listos, tienen acceso a este lujo. 


   En la calle Landsberger, está la cervecería Augustiner, parada obligada para los consumidores de cerveza. 

   Este es el palacio de la Ópera, que para variar, fué bombardeado durante la Segunda Guerra Mundial por la aviación angloestadounidense.

 

   No podíamos irnos sin volver hacer una visita a la cervecería Hofbräuhaus, el interior es inmenso, acompañado de un ambiente espectacular. Se ha convertido en lugar de culto y cada día lo visitan miles de personas. Tienes que pedirte sin dudarlo, su jarra de cerveza de 1 litro.






   Aunque los próximos días seguimos pernoctando en Múnich, nos dedicamos a visitar otros lugares preciosos de la zona de Baviera, que os seguiré contando.


   Qué decir de la ciudad, que me encanta su ambiente, su historia, su forma de disfrutar de lo que tienen, y de sentirse orgullosos de sus tesoros. Son gente perseverante, trabajadora y ambiciosa, visto desde el punto positivo de la palabra. También es gente muy religiosa, que acoge muy bien al visitante. Os animo a conocer la ciudad y a disfrutar de su oro líquido.


"Der kluge Mensch, glaubt es mir, der redet nicht und trinkt sein Bier"